Mi concepto de la formación de un actor-mimo:
Llegar
a la conciencia de su propia personalidad utilizando los multiples lenguages del
cuerpo.
Comprender
el significado y la capacidad de expresión de cada parte del cuerpo;
dosificando la intensidad del gesto y del movimiento para matizar su trabajo.
Despertar la dinámica corporal, el descubrimiento del centro que le da sentido
al movimiento.
Desarrollar
la energía y el control del movimiento de cada parte del cuerpo, aún ínfima,
en la duración y la intensidad; la musicalidad del gesto y la conciencia del
tiempo teatral para sentir la harmonía del cuerpo con el espacio.
Tomar
contacto con el suelo y el ritmo del desplazamiento de los pies.
Saber
adaptar el gesto y el movimiento preciso para una situación dramática puntual;
el gesto prolonga la palabra y la hace vibrar en el espacio, su elección
depende de su calidad y musicalidad.
El
cuerpo piensa, como la cabeza; liberándolo, el actor llega a la harmonía. Mi
enseñanza se basa en un
conocimiento que llevo profundizando con varios años de experiencia.
Hace
más de 25 años que dirijo mi Escuela. Los varios alumnos que he formado están
diseminados por el mundo, actuando en diferentes dominios del espectáculo. He
presentado más de 20 creaciones en los 16 años de existencia de mi compañía
por toda Europa. Mi ambición es formar un actor polyvalente.
"Ella Jaroszewicz supo renovar una cierta rutina, y con ella, el mimo es el arte del siglo XX"
A.P. Hersin